domingo, 21 de agosto de 2011

LITERATURAS MESOPOTÁMICAS

LITERATURA DE LA ANTIGUA MESOPOTAMIA

Mesopotamia ha legado a la humanidad una amplia tradición literaria, que por milenios se fue alimentando de su propia visión religiosa y mítica. El conjunto de documentos escritos que han llegado a nosotros, provienen en su gran mayoría de las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal en Nínive, mismos que se han enriquecido con documentos hallados en otras importantes ciudades mesopotámicas como la Biblioteca de Sippar. Todas las obras rescatadas de la capital asiria aparecen con la siguiente inscripción, que el mismo soberano ordenó colocar:
Yo, Asurbanipal, rey de las legiones, rey de las naciones, rey de Asiria, a quien los dioses han dado oídos atentos y ojos abiertos, he leído todos los escritos que han acumulado los príncipes mis predecesores. En mi respeto por el hijo de Marduk, Nabú, dios de la inteligencia, he recogido estas tablas, las he mandado transcribir y, después de compulsarlas, las he firmado con mi nombre para conservarlas en mi palacio (Thoorens, 1977, p. 64).
Los documentos literarios de Mesopotamia se encuentran escritos en dos lenguas: el sumerio y el acadio y se clasifican en dos géneros: el épico y el lírico. La palabra épico proviene del griego ĕpos «palabra, narración, poema» y el sufijo -ikos «relativo a», por lo que debe entenderse como «relativo a la palabra, narración o poema» y comprende todas las composiciones en las que se narra por la palabra una serie de acciones realizadas por uno o varios personajes. Los principales subgéneros épicos tratados por los pueblos mesopotámicos son:
a) El mito: relata las acciones sagradas de los dioses, en relación con los orígenes o la preservación del cosmos y el hombre.
b) La epopeya: extensa composición escrita en verso que da cuenta de las aventuras o las proezas realizadas por un héroe.
Estandarte de Ur
La palabra lírico procede del latín lyricos y ésta deriva del griego lyrikos formada por lyra, instrumento musical compuesto por varias cuerdas tensas en un arco, y el sufijo -ikos «relativo a»; por lo el significado etimológico es «relativo a la lira». En la Antigüedad Clásica era muy común que la recitación de un poema fuera acompañada por música y en ocasiones con danzas. La poesía lírica es aquella que expresa los sentimientos que agitan el alma del poeta. En Mesopotamia se presentaron los siguientes subgéneros:
a) El himno: canto de alabanza a los dioses, a reyes, héroes, templos u objetos religiosos.
b) La elegía: canto donde se lamentan los grandes desastres sufridos por los pueblos mesopotámicos.
c) La disputa: debate sostenido por dos oponentes, para establecer el valor de una persona o cosa.
d) El proverbio: breve sentencia aleccionadora que encierra una dosis de sabiduría popular, mejor conocido como refrán.
La obra sumeria más importante perteneciente al género épico es: Descenso de Inanna al mundo inferior, mito donde se relata cómo esta divinidad, vinculada con la fertilidad y la guerra, desciende al inframundo gobernado por su hermana Ereshkigal. Ahí es humillada por ésta, quien ordena sea despojada de todas sus vestiduras y joyas, al trasponer las siete puertas que dividen al mundo de los muertos, hasta presentarse desnuda en una sala ante su hermana y los jueces del inframundo, donde finalmente perece y su cuerpo es colgado en una estaca. La muerte de Inanna trae grandes consecuencias sobre los ritmos de la naturaleza, por ello su fiel sirviente Ninshubur acude con los dioses, para poder recuperar su cuerpo y darle nuevamente vida.
Huwawa
Respecto a la epopeya se destacan cinco poemas sumerios centrados en la figura de Gilgamesh, el legendario monarca de Uruk, y que constituyeron la materia prima para la elaboración de la magna epopeya protagonizada por este mismo personaje, los cuales son: Gilgamesh y Agga de Kish, Gilgamesh y el País de los Vivientes, Gilgamesh y el Toro Celeste, La muerte de Gilgamesh y Gilgamesh, Enkidu y el mundo inferior. De todos ellos sólo el primero no tuvo repercusión alguna en la temática argumental del definitivo poema de la versión ninivita hallada en la Biblioteca de Asurbanipal.
Dentro del género épico se pueden también mencionar otros importantes mitos como: Enki y Ninhursag, Enlil y Ninlil, El mito del diluvio, Noviazgo, matrimonio y luna de miel de Inanna y Dumuzi, El sueño de Dumuzi e Inanna y Sukalletuda. En lo que respecta a la epopeya, además del ciclo de Gigamesh, la literatura sumeria cuenta con otros dos ciclos, centrados en Enmerkar y Lugalbanda, dos reyes pertenecientes a la primera dinastía de Uruk y predecesores de Gilgamesh. Dos obras componen el ciclo de Enmerkar: Enmerkar y el señor de Aratta y Enmerkar y Enshukeshdanna. De igual forma dos obras componen el ciclo de Lugalbanda: Lugalbanda y Enmerkar y Lugalbanda y el monte Hurrum.
Las obras sumerias que sobresalen dentro del género lírico son dos himnos: “Himno de amor a Shusin” y “Canto de amor al rey Shusin”, composiciones dedicadas a un monarca perteneciente al período Neosumerio y que formaban parte de los ritos de celebración del zagmu o Año Nuevo. Otro texto de gran valor es: Lamentación por la destrucción de Ur elegía donde se llora la ruina de esta ciudad por el ejército elamita y que causó el fin de esta civilización; otra obra destacada dentro de este mismo subgénero es: El justo sufriente, poema que habla sobre los sufrimientos del hombre, sus causas y sus remedios.
Dama de Warka
De igual importancia son: Disputa entre el ganado y el grano, Disputa entre el verano y el invierno, Disputa entre la piqueta y el arado, Disputa entre la plata y el cobre y Disputa entre el molino y la piedra obras en las que por medio del debate se establece la importancia de una persona u objeto, mismos que en ocasiones cuentan con un trasfondo religioso y social. Sin lugar a dudas la mayor cantidad de obras que se conservan de la literatura sumeria, son los himnos dedicados a sus principales divinidades: An, Enlil, Enki, Nanna, Sin e Inanna. Finalmente, no podemos dejar de mencionar los proverbios, los cuales están dotados de universalidad, ya que dan cuenta de situaciones comunes a todos los hombres (Lara Peinado, 1988).
La literatura acadia que se escribió en Babilonia durante el período amorreo, constituye, sin lugar a dudas, la Edad de Oro de la literatura mesopotámica; misma que se caracteriza por una profunda visión religiosa (Lara Peinado, 1990, p. XXXVIII). Los autores babilonios, en su mayoría anónimos, recogieron la rica literatura sumeria, la dotaron de una forma poética y comenzaron a fijar su definitivo contenido y expresión.
Las obras de mayor trascendencia pertenecen al género épico y se pueden mencionar varios mitos, entre ellos el más significativo es: Enuma Elish o Poema de la creación, cosmogonía y teogonía donde se exalta la preeminencia del dios babilónico Marduk sobre las demás divinidades, ya que narra cual es el origen de los dioses y cómo, tras vencer a Tiamat «El mar» principio cósmico concebido como monstruo, Marduk crea y modela el cielo y la tierra con el cuerpo desmembrado de su oponente. Una vez creado el mundo, este mismo dios hace al hombre con el único propósito de adorar a los dioses.
Ninurta matando al pájaro Anzu
Otros mitos importantes de la literatura acadia son: Poema de Saltu y Agushaya, Mito de Etana, Mito del Pájaro Anzu, Mito de Atramhasis, El mito de Adapa, El mito de Nergal y Ereshkigal y Mito de Erra. En lo que respecta al subgénero de la epopeya dos son las obras que se destacan: La leyenda de Sargón, poema donde se relatan los peligros que tuvo que pasar este monarca en su infancia, la forma en que ascendió al trono de Acad con ayuda de la diosa Ishtar, forma acadia de Inanna, y cómo conquistó a los sumerios y a otros pueblos para fundar su imperio. Esta composición es el texto más antiguo que alberga el arquetipo del “Niño expósito”, mismo que encontramos en los mitos griegos de Edipo y Perseo, en el mito latino de Rómulo y Remo, pero particularmente en el relato bíblico de Moisés.
Gilgamesh
El otro texto, de mucha mayor relevancia que el anterior, es La epopeya de Gilgamesh. La versión que conocemos de este famoso poema mesopotámico es la hallada en la Biblioteca de Asurbanipal, compuesta por doce tablillas. En ellas se narran las grandes aventuras y proezas logradas por Gilgamesh, rey de Uruk e hijo de la diosa Ninsun. Al inicio del texto se le muestra como a un tirano, por lo cual los dioses deciden crear a Enkidu, otro hombre con la misma fuerza para contener su poder. Los dos personajes se enfrentan y tras una encarnizada lucha terminan entablando amistad. Ambos héroes deciden emprender grandes aventuras, de las cuales salen victoriosos. Esto molesta a los dioses, quienes deciden que Enkidu muera. Tras el fallecimiento de su compañero y amigo, Gilgamesh sale en busca de la inmortalidad. “Sus aventuras están inmersas dentro de una riqueza temática de contenido universal: amor, amistad, pecado, mal, concepción de la muerte, inmortalidad, resignación, tratados, todos estos aspectos con gran altura épica” (Federico Lara, 1990, p. XLIV).
En el género lírico la literatura acadia cuenta con un gran número de himnos dedicados a las divinidades de mayor importancia: Marduk, Enlil, Sin, Shamash e Ishtar. También fueron cultivadas las disputas, entre las cuales se pueden mencionar: Disputa de la palma y el tamarisco, Disputa del sauce y el laurel, Disputa del buey y el caballo, Disputa del perro y el zorro y Disputa de Nidaba y el trigo. Como ejemplo de la poesía sapiencial se encuentran: Diálogo entre el señor y el siervo y Teodicea babilónica
En Mesopotamia fue donde se creó la escritura, una de las invenciones más significativas en la historia de la humanidad. Con el sistema cuneiforme que ellos mismos crearon, fijaron en barro las evidencias de todos aquellos relatos míticos y legendarios que se habían conservado en la memoria de generación en generación y perpetuaron todas aquellas emociones que como seres humanos habían experimentado. La literatura mesopotámica es el sustrato prístino de importantes arquetipos de la literatura universal y “se dirigió casi exclusivamente hacia Occidente, hasta el punto de que nos asiste el derecho de [reivindicarla] como origen de la nuestra, a pesar de que ni siquiera conocemos la profundidad de los vínculos que enlazan la segunda con la primera” (Thoorens, 1977, p. 34).
Con el propósito de que puedas profundizar más sobre el tema, coloco los siguientes enlaces, los cuales te permitirán acceder a una muy completa colección de mapas, libros y ensayos sobre la historia, cultura y literatura de la Antigua Mesopotamia:

Referencias bibliográficas
LARA PEINADO, Federico (comp.). Himnos sumerios. Madrid, Tecnos, 1988 (Clásicos del pensamiento 50).
LARA PEINADO, Federico (comp.). Himnos babilónicos. Madrid, Tecnos, 1990 (Clásicos del pensamiento 70).
THOORENS, León. De Sumer a la Grecia Clásica. Mesopotamia, Egipto, Palestina, Persia, Grecia, tr. J. A. Fontanilla. México, Daimon, 1977 (Historia universal de la literatura).

jueves, 11 de agosto de 2011

LITERATURAS MESOPOTÁMICAS

INTERPRETACIÓN DE LA ESCRITURA CUNEIFORME

Una vez que Nínive y Babilonia fueron destruidas por medos y persas, la floreciente cultura mesopotámica, que se había desarrollado por milenios, quedó sepultada en las ruinas de sus grades capitales. Los mitos y las historias narradas durante tanto tiempo se olvidaron y dieron paso a la mitología y a la épica griega, introducida en la región por los macedonios de Alejandro, quienes fundaron una nueva capital: Seleucia del Tigris, importante centro de la cultura y el arte helénico. Hacia principios de la era cristiana, la antigua escritura cuneiforme, creada por los sumerios, cayó en desuso y se olvidó.
Inscripción de Behistún
Este sistema de escritura se mantuvo desconocido y enmudeció por milenios. En 1626 el romano Pietro della Valle llevó a Europa varias muestra de escritura cuneiforme procedentes de Persépolis, la antigua capital persa. A finales del siglo XVIII el danés Carsten Niebuhr dio los primeros pasos en el desciframiento de esta escritura, al encontrar un texto que pertenecía a Diodoro Sículo, un viajero griego que informaba sobre una inscripción que había encontrado sobre un peñasco en Persia cerca de la actual Behistún. En dicha inscripción el danés distinguía tres idiomas diferentes.
Henry C. Rawlinson
Al iniciar el siglo XIX, en 1802, el alemán Georg Friederich Grotefend, estudió dicha inscripción y descubrió que la escritura en los tres idiomas se realizaba de arriba abajo y de izquierda a derecha, así como logró descifrar unas doce letras, que pertenecían al antiguo persa, donde figuraba el nombre de Darío. En 1833 el inglés Henry Creswicke Rawlinson descifró completa la parte que se encontraba escrita en persa y demostró que los otros dos idiomas eran el acadio y el elemita.
Austen H. Layard
A mediados del siglo XIX, dos trascendentales hallazgos arqueológicos aportaron las herramientas necesarias para el desciframiento de las otras dos lenguas. El primero ocurrió en 1842, cuando Paul-Émile Botta, arqueólogo francés, descubrió las ruinas de la capital asiria durante el reinado de Sargón II: Dur-Sharrukin «Fuerte de Sargón» o Khorsabad. El segundo y más importante se presentó en 1847, cuando el británico Austen Henry Layard descubrió el antiguo asentamiento de la ciudad de Nínive y, entre sus restos, los escombros del palacio y la biblioteca de Asurbanipal; la cual aportó unas 25 mil tablillas de barro con escritura cuneiforme, que se encuentran actualmente en el Museo Británico.
Con la ayuda de este gran hallazgo, Rawlinson y el irlandés Edward Hincks lograron descifrar el texto acadio de la Inscripción de Behistún; más tarde, una vez comprendida esta lengua, se pudo entender el sumerio y los diversos idiomas que utilizaron la escritura cuneiforme. Gracias a la inscripción realizada por Darío y a la Biblioteca de Asurbanipal, se exhumó un universo que había permanecido en el olvido y que más tarde se descubrió, fue el origen del mundo civilizado. Desde entonces a Mesopotamia se le considera la cuna de la civilización.

jueves, 28 de abril de 2011

LITERATURAS MESOPOTÁMICAS

MESOPOTAMIA

Mesopotamia es una palabra de origen griego que significa «entre ríos» y es la traducción del antiguo persa miyanrudan, cuyo significado es «la tierra entre los ríos», y designa al espacio geográfico limitado al oriente por el río Tigris y al occidente por el río Éufrates, en los modernos países de Irak, Irán, Siria y Turquía. Esta franja de tierra tiene unos 1 300 kilómetros de largo y va de noroeste a sureste, cubriendo una superficie aproximada de 300 mil kilómetros cuadrados de tierra fértil, propicia para el desarrollo de la agricultura.
En esta región, por el 8000 a. C, se presentó un trascendental suceso: el hombre aprendió a domesticar animales y cultivar ciertas plantas. Esto permitió el desarrollo de la civilización y el cambió de un estilo de vida nómada al sedentario. Con el tiempo fueron surgiendo poblados en las márgenes del río Éufrates, que gradualmente fueron creciendo y se transformaron en las primeras ciudades; centros económicos y de intercambio de ideas y adelantos.
Mapa de la antigua Mesopotamia
Mesopotamia fue una región que debió enfrentar constantes invasiones en dos frentes: al noroeste y norte había rudos montañeses y al suroeste y sur estaban los duros hijos del desierto. Del 4000 al 539 a. C. fue ocupada por cuatro diferentes culturas: los sumerios, los acadios, los babilonios y los asirios.

Los sumerios
Aproximadamente por el 4000 a. C., un grupo de nómadas se lanzó sobre Mesopotamia, provenientes de los Montes Zagros, y se asentaron en la región sur, sobre la rivera del río Éufrates. Este pueblo es conocido como los sumerios. Los sumerios dominaron en la baja Mesopotamia  más o menos desde el 4000 al 2000 a. C. y fundaron un grupo de ciudades estados como: Eridú, Ur, Uruk, Shurupapak, Nippur, entre otras.
Ciudad de Uruk
Las aportaciones culturales más relevantes de este pueblo son: la invención de la rueda y el transporte con ruedas; fueron los primeros en forjar armas de bronce; dividieron el año en 12 meses, la semana en 7 días, el día en 24 hrs, la hora en 60 min y el minuto en 60 s, y edificaron enormes templos llamados ziggurats; pero la mayor de todas fue la invención de la escritura, alrededor del 3100 a. C.,  la cual fue de estilo cuneiforme (expresión latina que significa «en forma de cuña»).
En el ámbito político se destacaron cuatro soberanos pertenecientes a la Primera Dinastía de Uruk: Enmerkar, Lugalbanda, Dumuzi y Gilgamesh; entorno de los cuales se creó toda una edad heroica, relatada en diversos textos épicos. Los tres últimos, tras su muerte, fueron divinizados; pero es Gilgamesh quien alcanzó en realidad la inmortalidad, ya que sus hazañas serían recordadas siglos después por babilonios y asirios; por lo que él se convertiría en el arquetipo del héroe mesopotámico. La razón de que estos cuatro monarcas sumerios fueran los protagonistas de los primeros textos narrativos, es que fue en Uruk, probablemente, donde apareció por vez primera la escritura (Thoorens, 1977, p. 52; Asimov, 1983, p. 28).
Con el propósito de que puedas tener un mayor conocimiento de este pueblo mesopotámico, te recomiendo consultar los siguientes portales de Internet:

Los acadios
Los acadios, provenientes de Arabia, se asentaron por el 3000 a. C. en la ciudad de Kish, al norte de Sumeria, y asimilaron la cultura y la religión de este pueblo, adaptándola a sus propias necesidades. En el 2370 a. C. Sargón conquistó Sumeria y unificó toda Mesopotamia bajo el Imperio Acadio, el primer imperio del mundo. Luego fundó las ciudades de: Agadé, capital del imperio, Bab-ilum y Assur.
Naram-Sin
El Imperio Acadio alcanzó su apogeo con Naram-Sin, nieto de Sargón, quien conquistó Elam y todo el norte de Mesopotamia hasta llegar al Mar Mediterráneo. Este soberano modificó la naturaleza de la monarquía al erigirse él mismo en dios, en vez de reinar como representante de los dioses. En algún momento de su reinado Naram-Sin decidió llamarse: «rey de las cuatro regiones, rey del universo y dios de Agadé». Probablemente él fue el primer monarca mesopotámico que reclamó para sí la condición divina en vida. En Nínive se encontró una cabeza de tamaño natural, en cobre fundido, perteneciente al periodo acadio. No se ha determinado con certeza la identidad de la figura, pero los especialistas consideran que se parece a Naram-Sin (Roaf, 2005, p.96).
Estela de Naram-Sin
El imperio fue destruido en el 2215 a. C. por los Guti, un pueblo nómada procedente de los Montes Zagros, destruyendo por completo a la ciudad de Agadé. El gobernante Guti más notable fue Gudea de Lagash, bajo su gobierno esta ciudad vivió una época de esplendor artístico y cultural. Los Guti fueron expulsados de Mesopotamia por los sumerios, quienes tuvieron una nueva etapa de florecimiento.
Con el fin de que puedas profundizar más en el conocimiento de este pueblo de la antigua Mesopotamia, te invito a que revises las siguientes páginas de Internet:

Período Neosumerio
Tras la expulsión de los guti por los sumerios en 2120 a. C., este pueblo vivió un renacimiento cultural y artístico. La nueva etapa de florecimiento se presentó durante la Tercera Dinastía de Ur, de la cual el primer rey fue Ur-Nammu, a quien se considera el más importante de este perído. Múltiples son las aportaciones que legó este gobernante, entre ellas las más antiguas leyes escritas en la historia que se conservan, reunidas en el Código de Ur-Nammu, escrito dos siglos antes del Código de Hammurabi.
Ziggurat de Ur
Otra importante obra del periodo Neosumerio es el enorme ziggurat que se edificó precisamente en la ciudad de Ur, durante el gobierno de este monarca, y cuyos restos son aún muy impresionantes. En la actualidad sólo quedan en pie dos plantas de los tres pisos que le daban forma. La base tiene unos 90m de largo por 60 de ancho. Ambos niveles tienen una altura de 20m, pero se cree que cuando estaba completo alcanzó una altura total de 40m.
Para el 2030 a. C. se presentó la caída y destrucción de esta civilización, después de un largo período de anarquía y hambre que sobrevino en toda Mesopotamia; además de que un ejército elamita, aprovechando la situación, abatió la ciudad de Ur y tomó prisionero al último rey de la Tercera Dinastía: Ibbisin. Los sumerios no fueron muertos o exterminados, sólo dejaron de considerarse sumerios. Su sentido de nacionalidad se desvaneció lentamente.
Ejército sumerio
Durante dos mil años, este pueblo había estado en la avanzada. Habían inventado el transporte con ruedas, la astronomía, la matemática, la medición del tiempo, la empresa comercial, las construcciones con ladrillo en gran escala y la escritura. Casi podría decirse que inventaron la civilización (Asimov, 1983, p. 52).
Para que puedas investigar y tener un conocimiento más completo del período Neosumerio, coloco los enlaces de páginas que podrás leer y revisar:

Los babilonios
Tras la caída de la civilización Sumeria, Mesopotamia fue invadida, alrededor del 2000 a. C., por un nuevo grupo de nómadas, provenientes del Oeste y el Sur, conocidos como los amorreos. Este pueblo penetró en la antigua región de Acad y se apoderó de ciudades como: Larsa, Bab-ilum y Assur. Además hablaba una lengua semíticia semajante a la acadia; razón por la cual la adoptaron como propia y la consolidaron como la lengua dominante en la región por espacio de 1500 años.
Jardines Colgantes
de Babilonia
Bab-ilum era una pequeña ciudad acadia, cuyo nombre significa «Puerta de Dios». En la Biblia el nombre se convirtió en Babel, pero hoy es más conocida por la versión griega: Babilonia. Los amorreos la ocuparon e hicieron de ella su capital. La ciudad cobró importancia y dominó todo el sur de Mesopotamia, lo que antaño habían sido Sumeria y Acad, y en lo sucesivo recibió el nombre de la poderosa metrópoli, que iba a ser la mayor ciudad de Asia durante catorce siglos. La historia de Babilonia se divide en tres períodos: amorreo, casita y caldeo.
a) Período amorreo: este primer período duró poco más de cuatro siglos, del 2000 al 1595 a. C. El rey amorreo más importante fue Hammurabi, gobernante eficiente y capaz, recordado por el código legal que mandó redactar en una estala de dorita de casi tres metros. En el panteón mesopotámico introdujeron a su dios principal: Marduk, quien después habría de convertirse en el dios principal de toda Mesopotamia. El período finalizó cuando el rey hitita Mursil I saqueó Babilonia.
Ziggurat de Dur-Kurigalzu
b) Período casita: tras el saqueo de Babilonia en 1595 a. C., la ciudad fue ocupada por los casitas, nómadas prevenientes de los Montes Zagros. Ellos adoptaron la cultura y la religión de la babilonia amorrea. El rey casita más relevante fue Kurigalzu I, quien fundó la ciudad de Dur-Kurigalzu, donde se encuentra uno de los ziggurats mejor conservados de toda Mesopotamia y el cual fue considerado hasta el s. XI los restos de la Torre de Babel. El final de este período ocurrió en 1124 cuando Nabucodonosor I derrocó al último rey casita.
Jardines Colgantes de Babilonia
c) Período caldeo: tras un etapa de oscuridad en la historia de Babilonia, la parte meridional de Mesopotamia fue ocupada por los caldeos, tribu semítica proveniente de Arabia, alrededor del 950 a. C. Durante poco más de 500 años, Babilonia fue un reino tributario de Asiria, hasta que Nabuconosor II, en alianza con los medos, destruyó Asiria en el año 605 a. C. Bajo el gobierno de este monarca Babilonia alcanzó su mayor esplendor. Erigió los Jardines Colgantes, una de la Siete Maravillas del Mundo Antiguo, el ziggurat de Marduk, el más grande en la historia de Mesopotamia y que dio pie al relato bíblico de la Torre de Babel, y la Puerta de Ishtar. El imperio creado por Nabucodonosor fue destruido por los persas en el 539 a. C.
Si deseas profundizar más en el conocimiento de esta cultura, coloco los siguientes enlaces de diferentes páginas en Internet, que ofrecen información más detallada:

Los asirios
El origen de Asiria está estrechamente relacionado con el de Babilonia. Cuando las tribus amorreas invadieron Mesopotamia, ocuparon las antiguas ciudades de Larsa, Bab-ilum y Assur. Ésta última había sido, desde el período Neosumerio, una rica ciudad comercial y hacia 1814 a. C., un amorreo de nombre Shamshi-Adad I, proveniente de Babilonia, se hizo con el poder y fundó una dinastía que iba a durar mil años. La historia de Asiria se divide en tres períodos: Primer Imperio Asirio, Imperio Asirio Medio y Nuevo Imperio Asirio:
a) Primer Imperio Asirio: período que duró alrededor de cuatro siglos y medio, desde su fundación en 1814 hasta 1365 a. C. Bajo el gobierno de Shamshi-Adad I, Assur dominó todo el norte de Mesopotamia y desde entonces toda la región fue llamada Asiria. A la muerte de este monarca el reino pasó a ser tributario de Babilonia, cuando reinaba Hammurabi, y posteriormente del reino hurrita de Mitanni.
b) Imperio Asirio Medio: este segundo período se inició en 1365 a. C., cuando Ashur-Uballit independizó a Asiria de Mitanni. Más tarde, en 1270 a. C., Adad-Ninari completó la destrucción de Mitanni y Asiria se convirtió en una gran potencia. El Imperio Asirio Medio alcanzó su apogeo bajo el gobierno de Tukulti-Ninurta I, quien dominó todo el norte de Mesopotamia y sometió a Elam y a la Babilonia casita, gobernando un imperio más vasto que el de Hammurabi. El período finalizó en el 911 a. C., tras una etapa de decadencia, por la entrada de las tribus arameas y caldeas, así como por la formación de un nuevo reino hurrita al norte de la misma Asiria: Urartu.
Palacio de Calach
c) Nuevo Imperio Asirio: Después de poco más de dos siglos de debilitamiento, Asiria vivió un resurgimiento bajo el mando de Adad-Nirari II. Durante este período, el Imperio Asirio alcanzó su mayor extensión en tiempos de Asurbanipal, quien llegó a gobernar sobre toda Mesopotamia, Elam, Media, Urartu, Siria, Canaán, Egipto y la parte oriental de Asia Menor. Asurbanipal no sólo fue un rey capaz y un conquistador infatigable, también fue un hombre sabio que formó una enorme biblioteca en su palacio en la ciudad de Nínive. La historia de este pueblo termina cuando Nabuconosor II, en alianza con los medos, destruyó por completo el Imperio Asirio en el 605 a. C.
Las principales aportaciones de los asirios son, en su mayoría, dentro del ámbito de la milicia. Ellos fueron los primeros en equipar a su ejército con armas de hierro, un metal más duro y resistente que el bronce y que mantenía el filo de las espadas o puntas de lanza por más tiempo.
Los asirios se volvieron expertos militares que no sólo tenían ejércitos perfectamente disciplinados, sino que también usaban arietes para derribar las murallas de las ciudades enemigas y torres móviles desde las cuales sus guerreros, protegidos por blindajes, podían lanzar una lluvia de lanzas y flechas contra sus enemigos (Cotrell, 1976, p. 92).
Sin embargo la aportación más grande de esta cultura fue la biblioteca reunida por Asurbanipal, que contenía una verdadera enciclopedia de la literatura y de las ciencias. Es estremecedor pensar que poco sabríamos de la historia antigua de Mesopotamia de no ser por el entusiasmo erudito de Asurbanipal de hace veintiséis siglos (Asimov, 1983, p. 112).
Ciudad de Nínive
El rey se dio cuenta que tenía la obligación de salvar, de preservar lo esencial de aquello que tal vez iba a convertirse en un arte y una ciencia muertas. No se engañaba. En el 612 a. C. caldeos y medos sitiaron conjuntamente Nínive y la destruyeron. Tres cuartos de siglo más tarde, en el 539 a. C., Ciro el Grande se anexionó Mesopotamia. Repentinamente quedó dormida la vieja tierra que venía alimentando civilizaciones sucesivas desde cuatro milenios atrás. A partir de entonces la explosión creadora tuvo un nuevo centro: Grecia (Thoorens, 1977, p. 65).
Si deseas conocer más sobre este pueblo de la antigua Mesopotamia, puedes consultar los siguientes portales de Internet, los cuales ofrecen información muchos más profunda.

Referencias bibliográficas
ASIMOV, Isaac. El cercano oriente, tr. Néstor A. Míguez, 5a ed.. México, Alianza Editorial, 1983 (El libro de bolsillo 768).
COTTRELL, Leonard. Mesopotamia, tr. Carlos Villegas, 3a ed. México, Joaquín Mortiz, 1976 (Culturas básicas del mundo).
ROAF, Michael. Mesopotamia. Barcelona, Folio, 2005 (Grandes civilizaciones del pasado).
THOORENS, León. De Sumer a la Grecia Clásica. Mesopotamia, Egipto, Palestina, Persia, Grecia, tr. J. A. Fontanilla. México, Daimon, 1977 (Historia universal de la literatura).