viernes, 27 de noviembre de 2015

SÁNSCRITO CLÁSICO

La literatura de la India es muy basta. Para poder estudiarla a detalle, es necesario agrupar en tres grandes momentos a las obras y los autores de mayor reconocimiento. Los dos primeros períodos de este amplio crisol artístico y cultural, que sentaron los cimientos sólidos de un edificio de gran altura, son el Sánscrito Védico y el Sánscrito Épico. Se conoce como Sánscrito Clásico al período de mayor esplendor de la literatura de la India en la antigüedad. En él se cultivaron los tres géneros literarios hasta entonces practicados: lírico, dramático y épico. Cada uno de ellos goza de características específicas y cuenta con autores, quienes legaron a la cultura universal obras imprescindibles.

Género lírico: poesía kawya


Dentro del género lírico se cultivó la poesía kawya, estilo que nace de la tradición brahmánica. Los tratados más antiguos de poesía son del s. VI de nuestra era; mas esta forma se remonta al siglo I d. C. El kawya satisface las exigencias de la gramática, la poética y la métrica y consiste en una armonización del fondo y la forma. Filosóficamente reposa en la exaltación de la palabra. Por tal motivo, la descripción, la narración y la expresión de los sentimientos están sujetos a una minuciosa selección de elementos literarios, para lo cual es necesario manejar de manera hábil los recursos de la lengua; el mejor de los compuestos nominales y los sufijos; la adjetivación estética en los sustantivos, y los juegos métricos de los versos.
Kalidasa
En el kawya cada estrofa es un poema en miniatura que tiene su unidad propia (esto proviene del veda que comparte el mismo carácter) y lleva en general un único verbo, alrededor del cual se ajustan todos los demás elementos del enunciado. Dentro de este estilo la imagen debe estar presente todo el tiempo bajo la forma de una comparación, misma que debe ser dicha de forma sutil; no debe ser elaborada a partir de un sólo elemento, sino de varios que el poeta tiene que buscar coincidan, porqué está obligado a decir todas las posibilidades de comparación. Todo ello hace que esta composición sea de estilo muy retocado, donde la intención no debe expresarse cabalmente, sino sugerirla.
Todo el arte clásico se basa en una red de combinaciones, tanto de de estilo, como efectos de sugestión, de sabor y resonancia; como suele decirse en la poética. El kawya ha pasado de lo más fácil hasta lo más complicado. Hay obras cuyos versos pueden leerse de derecha a izquierda o de izquierda a derecha. También llegan a poseer dos o tres sentidos.
El mahakawya «gran kawya» es una composición estructurada en cantos que van de los ocho a los treinta. La apertura está integrada por una bendición y una explicación del tema. La obra puede basarse en una leyenda o en un hecho real, y tiende a buscar los cuatro objetivos del sentido humano: el deber «dharma», el provecho o beneficio «arka», el placer «karma» y la liberación «mouksa». En esta forma poética el héroe es hábil y noble. Finalmente, el mahakawya tiene como rasgo primordial no ser demasiado condensada.
Krishna
y Rada
El kawya no tiene ningún tratado que sirva de norma, aunque los tres grandes poemas de Kalidasa tienen un importante valor canónico. Estas obras son: Raghuvamsa «La dinastía solar», Kumarasambhava «Nacimiento de Kumara» y Meghaduta «La nube mensajera». Otra obra importante de este poeta hindú es: Ritusamhara «La rueda de las estaciones». No se conoce el origen de este género poético, pero la poesía védica puede haber servido de modelo.
Cómo ya se mencionó Kalidasa es el autor de mayor relevancia de la poesía kawya. Sin embargo, existen también otros autores que se destacan por su importancia. Tal es el caso de Amaru, con su obra Shatakam; Bhartrihari, quien escribió Satakatraya; Bilhana y el poema titulado Chaurisuratapanchasika «Los cincuenta poemas del amor furtivo» y, finalmente, Jaiadeva, autor de Gita-Govinda «El canto del pastor».

Género dramático: teatro sánscrito


La cultura hindú tiene el concepto del drama desde sus fundadores, unos mil quinientos años antes de que naciera Esquilo. En el Rigveda aparecen las primeras composiciones literarias en las que se representa una acción con sólo el diálogo de los personajes. Dicha obra contiene quince himnos dialogados, repartidos en diversos Mandalas.
Por otra parte, un antiguo espectáculo ritual hindú con características dramáticas es el mahavrata; antigua y folklórica fiesta del solsticio centrada originalmente en Indra, que en buena parte era una representación teatral, sin texto literario. Mas esto no es todo con respecto a los orígenes del teatro en la India, posteriormente, antes de la época clásica, se encuentran nuevos testimonios teatrales, concretamente los misterios krishnaítas; representaciones en el siglo II de nuestra era en honor de Krishna
El tratado más importante de dramaturgia de la India antigua es el Natyasastra. Según la tradición hindú el primer tratado de arte dramático lo compuso Brahma, quien agregó a los cuatro conocidos vedas (Rigveda, Samaveda, Yajurveda y Atharvaveda) un quinto, consagrado al teatro: el Natyaveda. El santo sabio Barata resumió la substancia de este libro, en una especie de enciclopedia en verso llamado Natyasastra. Esta obra está redactada en slokas. Se compone de treinta y ocho adhyayas o capítulos. Los temas que desarolla son acerca de la construcción del teatro, de las ceremonias religiosas, de la retórica, la mímica, la declamación, la métrica, la poética general, los géneros dramáticos, la disposición del drama, los decorados, los personajes desde todos los puntos de vista posibles, la música, los papeles y una historia fabulosa del género dramático.
El primer adhyaya desarrolla el tema de la creación del teatro. Bharata fueron las tribus que llegaron a la India con el Rigveda, Bharata también quiere decir actor y Bharata es el personaje mítico de este primer capítulo, quien fue al cielo, a donde se encontraban todos los dioses y los Asuras, y propuso el teatro. Los Asuras apoyaron la idea; pero exigieron que se tratara del mal al igual que del bien. Aquí se encuentra la justificación de la lucha entre el bien y el mal en la obra de teatro.
Natyasastra.
El Natyasastra incluye todos los tipos de composición dramática. En esta obra el drama se define como la imitación de un carácter dado, en una serie de situaciones, que producen alegría o dolor; con ayuda de las cuatro ramas de la representación teatral: 1) la mímica, 2) los rasas o sentimientos, 3) la palabra y 4) el vestuario y los decorados. El argumento o la historia pueden ser de tres clases: 1) tradicional, basado en un hecho real; 2) imaginativo, totalmente inventado y 3) mixta, una base real y otra inventada.
En el teatro hindú existe un concepto esencial: rasa (literalmente: «sabor»; pero se traduce como: «sentimientos». Se refiere principalmente al estímulo a los sentimientos y está en relación con el placer estético). La teoría de los rasa concierne tanto a la poesía como a la dramaturgia y es el resultado de la combinación perfecta entre los estados mentales o humores.
Estos estados metales corresponden a ese aspecto de la vida consciente que se llama sentimiento y ese sentimiento mismo es el resultado de una causa: el conocimiento, que puede producir a su vez otros efectos en el plano mental, el de la palabra o el del cuerpo. Todo lo que se manifiesta en estos tres planos es una consecuencia (Mora, p. XXVI)
Rasa es el estado físico producido en el espectador por la acción combinada de: a) Los personajes y las circunstancias producidas en la acción; b) La pasión dominante producida en toda la obra y las pasiones pasajeras que la matizan y c) Las consecuencias, los efectos exteriores que revelan la pasión o las disposiciones de los personajes. También pueden ser producidos por otros aspectos como: el parlamento, la modulación de las voces y la escenografía o el decorado; de igual forma por las cualidades naturales de los personajes: belleza, juventud, gracia, nobleza, entre otros. Los rasa en el teatro son ocho:
1. El erótico o amoroso (Sringara).
2. El cómico (Hasya).
3. El patético (Karuna)
4. El trágico (Raudra).
5. El heroico (Vira)
6. El de terror (Bhayanaka)
7. El de horror (Bibhatsa)
8. El de lo maravilloso (Adbhuta)
Las ocho variedades pueden emplearse juntas en la comedia heroica, pero siempre es necesario en cada uno de los géneros dramáticos que únicamente haya un rasa principal. “Es necesario evitar tanto el exceso de rasa como su ausencia. La primera de estas fallas transforma la obra en una larga serie de trozos sueltos y destruye la unidad del drama" (Mora, p. XXVII). Lo esencial de los rasa es que debe ser un sentimiento estético, abstracto y genérico (no debe y se tiene que evitar hacerlo personal).
Durvasa
y Sakuntala
Con respecto a los personajes, el Natyasastra señala que el héroe (Nayaka: «el que conduce») es el personaje que lleva la obra y en la comedia heroica (Nataka) y en casi todos los géneros dramáticos posee el más basto conjunto posible de perfecciones: modesto, de fisonomía atractiva, caritativo, sagaz, pronto a la acción, de palabra amable, querido por todos, hábil en el discurso, de estirpe ilustre, firme, etc. Hay cuatro tipos de héroe que abarcan todas las variedades posibles y que son:
1. El héroe noble y jovial. No tiene preocupaciones, ama las bellas artes, el canto, la danza, el placer y el amor. Su naturaleza es feliz y tierna (Sringara).
2. El héroe noble y calmado. Tiene las cualidades generales del héroe pero es un brahmán o un mercader, generalmente el papel principal en la Prakarana (comedia burguesa). No puede ser despreocupado como el anterior.
3. El héroe noble y superior, gran corazón al que nunca dominan la tristeza ni la cólera ni, en general, las pasiones. Es de carácter profundo, paciente, sin fanfarronadas, valiente con modestia, fiel a sus promesas. Por lo general los ministros, altos militares y grandes funcionarios son de este tipo.
4. El héroe noble y altanero, dominado por el orgullo, los celos, capaz de emplear la magia, la astucia, etc. Es arrebatado y fanfarrón.
La heroína está descrita con más precisión en el Natyasastra que el héroe. La situación de ésta en relación a su amante puede ser de tres tipos: la que pertenece al héroe, a otro o a todo el mundo. Si es la esposa del héroe es: honesta, de buenas costumbres y recta. Si depende de otro puede ser una muchacha o una mujer en poder del marido. La heroína que pertenece a todos es una mujer pública, una cortesana, hábil en las bellas artes, desvergonzada y libertina. Si se presenta una cortesana como heroína, debe mostrársela enamorada; sólo la comedia bufa puede mostrar una heroína cortesana sin amor, para hacer reír. Las piezas cuyo héroe es un dios, un semidiós o un rey no admiten cortesanas como heroínas.
Vasanthasena.
 Mricchakatika
El rival del héroe, los héroes episódicos y todos los demás personajes tienen sus rasgos propios, su clasificación y sus divisiones en el Natyasastra. En el teatro hindú había papeles masculinos, femeninos y neutros. Los papeles neutros correspondían a los eunucos u hombres que habían hecho voto de castidad, así como los homosexuales. Esta monumental enciclopedia del teatro hindú, cubre todas las posibilidades de personajes, de acción de todo.
Finalmente, los géneros teatrales están divididos en dos clasificaciones: géneros superiores y géneros secundarios. Estos últimos son dieciocho, de los cuales Barata enumera quince; pero éste no es el lugar para mencionarlos. Los géneros superiores son nueve y son los siguientes:
1. Nataka, comedia heroica de por lo menos cinco actos y diez como máximo; admite todos los rasa; pero deben ser preponderantes el heroico (vira) y el erótico (sringara) y la trama tiene como base la leyenda, la historia y la epopeya.
2. Prakarana, comedia burguesa que se diferencia de la anterior por el tipo de intriga y héroe (que será un ministro, un brahmán o un comerciante); la heroína puede ser de la misma condición que el héroe o una cortesana y la trama es una invención total del autor.
3. Uyayoga, es de tema guerrero con un héroe ilustre y de alto rango. Los combates no deben tener como causa a una mujer y la acción no debe durar más que un día.
4. Bhana, es un monólogo: un pícaro relata sus trapacerías, sus hazañas o los actos de un tunante; todo es imaginativo; en un solo acto con exposición y desenlace.
5. Samavakara, es un drama sobrenatural que tiene como personajes a dioses y demonios, con un argumento en el cual los héroes, doce, tienen un objetivo particular y que acaban por alcanzar. Puede contener todo los rasa, pero dominando el heroico.
6. Vithi (la guirnalda) es un acto con uno, dos o tres personajes, en el que caben todos los rasa pero el principal debe ser el erótico.
7. Anka, es un “acto fuera”, se atiene a las mismas leyes de construcción que el monólogo y el rasa esencial es el patético.
8. Prahasana, es una comedia bufa, también es de un acto. Los héroes son dioses, semidioses y demonios. No caben los rasas erótico ni cómico y contiene magia, brujería y otros elementos para realzar el rasa de lo horrible.
9. Ihamriga «busca gacela» comedia amorosa en cuatro actos, con un argumento mitad leyenda, mitad imaginado, en el que el héroe busca a una mujer tan difícil de encontrar como una gacela.
Cinco son los autores dramáticos de mayor importancia. Uno de ellos es Asvaghosa, autor de Sariputraprakarana. Al anterior sigue Bhasa, dramaturgo que escribió un gran número de piezas teatrales. A la fecha se conocen trece y de ellas se destacan: Pancharata, Bhalacharita, Pratrima y Svapnavasavadattam. También es importante mencionar a Sudraka, rey y dramaturgo índio. Tres son las obras de su autoría: Mricchakatika, Vinavasavadatta y Padmaprabhritaka.
Otro reconocido escritor es Bhavabhuti, recordado por los dramas: Mahaviracharita, Uttararamacharita y Malatimadhava; pero, sin lugar a dudas, el máximo representante del teatro sánscrito del período clásico es Kalidasa, quien escribió las piezas teatrales: Malavikagnimitra, Vikramorvasi y Sakuntala. Esta última es la más conocida y en Occidente es muy apreciada.

Género épico: novela, cuento y fábula


El género épico por excelencia en la literatura sánscrita fue la epopeya, forma que proporcionó al mundo dos obras magníficas: El Ramayana y El Mahabharata. Sin embargo, no fue la única expresión narrativa cultivada en la India durante la antigüedad. También se practicó la novela, el cuento y la fábula. A diferencia de los géneros lírico y dramático, que poseen una serie de normas o modelos que los autores debían seguir, como las obras escritas por Kalidasa para la poesía kawya y el Natyasastra en el teatro, las otras formas de la épica fueron estableciendo las directrices a seguir a lo largo de este período.
En el caso de la novela, el precedente inmediato de este género fueron las obras escritas por Valmiki y Vyasa. Las diferencias entre una y otra expresión resultan claras. La epopeya se escribe en verso y la novela en prosa. La primera se centra en personajes y circunstancias legendarias y la segunda crea historias que no tienen relación alguna con el pasado. El Ramayana y El Mahabharata son obras con un profundo sentido religioso, que las novelas del período clásico del sánscrito no poseen, siendo éstas de carácter más laico.
Kandarpaketu
y Vasavadatta
Tres son los autores que dentro del género novelesco dejaron obras de valía, todos ellos del siglo VII: Dandin, quien escribió el Dasakumaracharita «Las aventuras de los diez príncipes», Subadhu y la novela Vasavadatta, nombre de la heroína en esta historia, y Bhana, con el texto titulado Harsacharita, cuyo tema se centra en la vida del rey Harsa Vardhana.
En relación a las otras formas narrativas, este momento de la literatura sánscrita es muy rico y cuenta con magníficas colecciones, donde “la imaginación oriental, que ha creado gran cantidad de obras de todo tipo, ha producido un número increíble de fábulas, apólogos, cuentos y leyendas, géneros en que más se deleitaron y sobresalieron muchos autores de la India” (India, 1982, p. 7).
Es importante señalar que cada uno de los conceptos anteriormente mencionados, pertenecen a la visión del mundo occidental y a la forma literaria que adoptan sus escritos; sin embargo para el pensamiento propio de la India “no tiene fundamento alguno” (Hertel, 1997, p. 131)
Dentro de la concepción de este pueblo, las fronteras entre cada uno de los géneros épicos es tenue. Por esta razón una misma colección alberga ejemplos de cada forma narrativa. El compendio más antiguo y notable de todos es el Panchatantra «Los cinco libros», obra atribuida a Bidpai y que data del siglo V. Otro texto de suma importancia es el Hitopadeza «Libro del buen consejo» elaborado por Narayana. A los anteriores se suman el Sucasaptati «Setenta historias de un papagayo» cuyo autor se desconoce.
Calila et Dimna
Traducción al persa del Panchatantra
Mucho se puede ahondar en la literatura sánscrita del período clásico, pero eso requiere de un trabajo más exhastivo que excede los límites de este espacio. Sin embargo, todo lo anterior muestra la riqueza literaria que el pubelo índio posee y cuyos autores y obras continúan siendo tenidas como modelo de perfección; principalmente en el caso del poeta y dramatugo Kalidasa, máximo exponente de este momento literario y considerado a la misma altura que legendarios Valmiki y Vyasa.


Referencias bibliográficas
India. Hitopadeza y otros cuentos, tr. Ana Victoria Mondada, México, Trillas, 1982 (Los clásicos de la literatura 8).
BHAVABHUTI. El último lance de Rama. Estudio introductivo y traducción del sánscrito de Juan Miguel de Mora. México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, 1984.
HERTEL, Johannaes. Cuentos hindúes. El Sauparna y otror relatos de la tradición hindú. Barcelona, Paidós, 1997 (Orientalia 51).

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