martes, 15 de diciembre de 2015

POETAS DEL SÁNSCRITO CLÁSICO

Cinco son los poetas que se destacan dentro del período clásico: Kalidasa, Amaru, Bhartrihari, Bilhana y Jayadeva. De ellos, el primero es considerado como el de mayor importancia y es tal vez el que más se conoce en Occidente. Además de poeta también fue dramaturgo. En relación a los cuatro restantes, ellos no demeritan en talento. En la India son consdireados como la mayor constelación de bardos en la literatura sánscrita.
Cabe mencionar que la transición del período anterior a este no debe verse como el paso de una cúspide de menor altura a otra más elevada; mas bien como dos sólidas montañas de igual tamaño, pero con distinta forma: "Pasar de Valmiki a Kalidasa no es ir, precisamente, del maestro al discípulo, aunque así se considere éste a sí mismo, sino saltar de una cumbre a otra, pues ambos ocupan lugar preminente en la lista de los inmortales" (Perés, 1969, p. 46).
Como parte de la misma analogía, este momento debe verse como una cordillera con altas cumbres, de las cuales sobresale una, pero juntas se vuelven un espactáculo de enorme belleza. Cada una de ellas ofrece una vista espectacular y para poder apreciar todas sus cualidad, es necesario vistarlas una por una y conocerlas a fondo.

Amaru

Posiblemente vivió antes del año 850. No se conoce ninguna fecha precisa de él. Por medio de estudios de la elaboración y perfección técnica de sus estrofas, su vida la calculan entre el 650 al 850. La obra de Amaru es Shatakam «Centena», es decir: cien pequeños poemas de cuatro versos cada uno (epigramas desde la visión occidental). Hay setenta y dos estrofas comunes en las tres distintas versiones de esta obra (la del sur, la de oriente y la de occidente).
Ramkali Ragini
Los poemas son de carácter amoroso, ya sea en el aspecto conyugal o en la relación de los amantes. Amaru da preferencia a la visión de la mujer. El amor que se describe es simple y sencillo, sano y normal, apacible y con escasos estallidos de emociones violentas, con escasos visos de pasión. Hay disputas, separaciones, celos, pero no hay nada que tome el tono de tragedia. Los personajes femeninos viven más sus sentimientos, con más hondura. Cada estrofa es toda independiente, no es un poema entero, sino un conjunto de poemas.
Las estrofas de Amaru son de carácter erótico en el sentido de que las situaciones y los sentimientos descritos tienen referencia a la vida amorosa del hombre y de la mujer, a la vida conyugal, a las relaciones entre amantes. La mujer tiene más presencia que el hombre en estos versos. Se nota que el poeta ha preferido observarla a ella y describirla a ella más que a él (Tola, 1976, p. 14).
En la India este poeta es muy apreciado. Por este motivo se han realizado numerosos comentarios sobre el Shatakam y se ha traducido a las diversas lenguas que en este basto país se hablan. Por otra parte, los críticos no escatiman en elogios. El orientalista austriaco Moriz Winternitz considera a esta obra “la principal obra de la literatura erótica en sánscrito” (Apud., Tola, 1976, pp. 16-17) y el erudito y filólogo bengalí Sushil Kumar De, estima que Amaru posee “la verdadera ambrosía de la poesía” (Apud., Tola, 1976, p. 17).
Asimismo, el filólogo y orientalista peruano Fernando Tola, afirma sobre esta centena de poemas “son pequeñas creaciones de belleza, que han eternizado, gracias al arte, momentos fugaces, ora felices ora tristes, de hombres y mujeres que se amaron hace muchos siglos en algún lugar de la India” (Tola, 1976, p. 17).

Bhartrihari

Existen diversos personajes en la tradición de la India con este nombre, lo cual genera en muchos casos confusión. Aunado a lo anterior, entorno a este nombre se tejieron muy diversas leyendas, que complican todavía más el conocimiento objetivo de este poeta de la literatura sánscrita. Se piensa que vivió en los siglos VI o VII, según la leyenda y el personaje con quien se liga.
Bhartrihari
y Bilhana
(portada)
La tradición más difundida lo identifica con un reconocido gramático homónimo, quien vivió en el siglo VI y escribió el Vakyapadiya; un texto fundamental para el estudio del sánscrito, en donde se explican numerosas teorías sobre el lenguaje. Sin embargo, filólogos modernos se muestran escépticos ante esta afirmación, argumentando que no existe coincidencia cronológica entre los textos poéticos de Bhartrihari con la gramática ya mencionada; siendo esta última posterior.
Por otra parte, el peregrino chino I-Tsing dice, sobre el gramático indio, que practicaba el budismo y que su muerte tuvo lugar en el año 651; mas no menciona que haya escrito también poesía. Si tomamos en cuenta los poemas pertenecientes a este escritor sánscrito, “es claro que el Bhartrihari poeta no fue [budista], si no claramente un hindú, por la diversas referencias religiosas que hace dentro del ámbito de esta religión” (Sevilla, p. 465).
Otra leyenda menciona que fue rey en Malava, hoy Malwa en Madhya Pradesh, quien vivió en el siglo VII. De este personaje se dice, en el Bhartriharinirveda de Hariharopadhyaya, que cuando su esposa Píngala se suicidó, tras la falsa noticia de su esposo, mientras él lloraba en la pira funeraria, un ser semidivino llamado Goraksha hizo volver a la vida a veinticinco Píngalas, por lo que el rey renunció al trono y se convirtió en asceta.
Una historia distinta lo hace hijo de un brahmán gramático y una madre perteneciente a la casta sudra, la clase más baja. Este tipo de matrimonio no es bien visto y la rechazan las leyes de Manu; código religioso y civil entre los hindús. Mas dicha circunstancia es “un lugar común en las biografías de gramáticos ilustres tales como Panini y Patañjali.” (Sevilla, p. 466).
Bhartrihari
versión en
francés
De esta manera poco se sabe de Bhartrihari, el poeta, autor de Shatakatraya, una obra de poesía en sánscrito, dividida en tres shátaka o centenas de estrofas: Shrigarashátaka «Centena de amor»; Nitishátaka «Centena de la conducta» y Vairagyashátaka «Centena de indiferencia al mundo». Un retrato más objetivo y preciso, acerca de este autor del período clásico, lo proporciona su propia obra. Ella brinda datos que permiten reconstruir su vida y decir que él fue:
Un brahmán con dificultades económicas a lo largo de su vida, un intelectual crítico, un hombre de letras no apreciado en lo que valía por sus ricos patronos, los reyes en cuyas cortes parece haber vivido. Por algunas referencias a Shiva en su obra se le ha considerado un hindú con especial predilección por este dios. Pero lo cierto es que algunos de sus poemas lo sitúan próximo a la condición de agnóstico (Sevilla, p. 467).
Las sentencias contenidas en las shátaka de este autor son muy estimadas tanto en la India como en los países de Occidente. La concesión y profundidad de sus reflexiones son algunas de sus principales características, a las que se suman “la composición métrica de las estrofa [y] sus numerosas figuras de estilo, bellamente conseguidas en numerosas ocasiones” (Sevilla, p. 467). Por este motivo se le estima como parte de la pléyade de poetas del período clásico de la literatura sánscrita.

Bilhana

Este es un poeta hindú de gran renombre, nativo de Cachemira, quien posiblemente vivió en la segunda mitad del siglo XI. Abandonó su país durante el reinado de Kalaza (1064-1088), para convertirse en el poeta real de la corte del rey Vikramaditya VI de la dinastía occidental Chalukya, en el actual estado de Karnataka. Se le atribuye la obra: Caurisuratapancasika «Los cincuenta poemas del amor furtivo».
La Caurisuratapancasika es una colección de cincuenta poemas atribuidos al poeta Bilhana en los que se describen los amores secretos entre una princesa y un poeta. Esta pequeña obra ha gozado de una popularidad y difusión extraordinarias. La clave de su éxito probablemente resida no sólo en la franqueza de su expresión, que nunca degenera en grosería como sucede tan a menudo en trabajos de esta índole, sino también en la sencillez de su estilo, en la cadencia suave de sus versos y en la atmósfera elegante y sensual que recrean (Pujol, 1998, p. 9).
Entorno a esta obra circunda el halo de la leyenda, misma que la sitúa en la India medieval, dominada por feudos y reinos. En uno de ellos, el rey, quien tenía una hija de gran belleza, encargó al poeta Bilhana la total formación de la princesa. Cabe recordar que en la India de este período, en la instrucción de una doncella se incluía el conocimiento del arte amatorio. Esto llevó a la creación de una obra como el Kamasutra; un tratado sobre la sexualidad. Con el correr del tiempo y como resultado del trato cotidiano entre los dos, en ambos se enardeció, imperceptible y furtivo, el fuego de los enamorados.
Ilustración del
Chaurisuratapanchasika
En una ocasión, mientras ella practicaba a solas la ciencia del erotismo, el indomable deseo que la embargaba la condujo al páramo de la insatisfacción. Al otro día, triste, expresó su anhelo a voces: “En vano florece la flor del loto si no la bañan los rayos de la luna, y en vano brillará el astro si no derrama su esplendor sobre el cáliz del loto” (Bilhana, 1998, p. 11). Tras escuchar esto, Bilhana expresó, mediante el discurso exaltado de la carne, todo aquello que no le estaba permitido decir con el verbo. Así, la fuerza arrolladora de la pasión derribó los diques del decoro y la prudencia.
Después de un espléndido y fugaz romance, las cerraduras dieron cabida a los ojos de la impertinencia y las paredes divulgaron la voz de la insidia. Llegó así, a oídos del rey, la noticia y se descubrió el amor de ambos. El poeta fue condenado a morir empalado. Los ruegos y lágrimas de la princesa no conmovieron a su padre. El día de la ejecución se irguió el patíbulo y se dispusieron cincuenta escalones que lo conducirían al cadalso. Al ascender el primer peldaño, Bilhana comenzó a rememorar las escenas del gozo pasado. En cada una de las gradas recitó un poema; y al llegar al último escalón, el rey, impresionado por la belleza de su poesía y la honradez de su sentimiento amoroso hacia su hija, le perdonó la vida. Cada uno de los poemas recitados al subir por el patíbulo, conforman la obra que inmortalizó a tan atrevido amante.

Jayadeva

Jayadeva
Poeta hindú que nació en la aldea Kenduli, Bengala, en el siglo XII. Es autor de los poemas: Gita-Govinda (El canto del pastor) y Jari-Govinda, ambos dedicados al dios hindú Krisna; también tiene varias antologías de poemas. Jayadeva fue un bardo en la corte del último rey de Bengala y era ferviente devoto de la mencionada divinidad. Él quería ser un asceta; mas un acontecimiento divino lo hizo volver al mundo, para alabar a las gracias divinas y cantar a la vida y al amor.
Acerca de este autor, Ramón D. Perés realiza oportunas observaciones sobre su talento poético y dice: “Realmente, [él es] único […] en la fusión perfecta de la inspiración erótica (a veces excesivamente erótica) con la religiosa, y aunque puede decirse que casi no se conoce de él más que el Gita-Govinda […] basta con ello para que sea considerado como uno de los mejores poetas de la India y representante de su poesía mística” (Perés, 1969, p. 50).
Por otra parte, el filólogo y orientalista peruano Fernando Tola, en la introducción que hace a la reconocida obra del bardo sánscrito, extrae de ella datos sobre su vida personal y dice:
Según un verso del Gita-Govinda (XII, 27) el nombre de su padre fue Bhojadeva y el de su madre Ramadevi o Radhadevi. De acuerdo con cierta interpretación que se puede dar a tres versos del poema (I, 2; X, 9 y XI, 21) el nombre de su esposa habría sido Padmavati. Otro verso del poema nos (III, 10) nos dice que Jayadeva nació en Kinduvilva, que es identificada con la actual aldea Kenduli, en el distrito de Birbham, en Bengala (Tola, 1999, p. 13).
Jayadeva adora a
Krishna y Radha
También este mismo crítico peruano señala que, además de la información presente en el poema, existen diversas leyendas que se conservan en el Bhaktamal y el Bhaktamala, obras escritas por Nabhadasa y Chandradatta, que contienen breves biografías sobre reconocidos devotos hindúes, que lo presentan como un santo y un taumaturgo (Cf., Tola, 1999)
El Gita-Govinda es un largo poema, dividido en 12 cantos, que narra los amores de la pastora Rada con el dios Krisna. El poeta se inspira en la leyenda que aparece en los Puranas, específicamente en el Bhagabata-Purana, el cual da cuenta de la vida de Krisna; deidad conocida también con el nombre de Devakiputra «hijo de Devaki». La tradición refiere que Krisna mantiene amores con diferentes pastoras; mas Jayadeva agregó una, quien se volvió la favorita del dios.
Asimismo, la obra es una trascripción de una parte de la vida de la divinidad, teniendo como base los misterios Krishnaitas. El poema se escribió en el s. XII y comparte elementos propios de los géneros lírico y el drama. Existen estudiosos que interpretan en él un amor místico, sólo que con una sola pastora, del mismo modo que ocurrió con el episodio de las pastoras en el Bhagabata-Purana.
Krishna rodeado
de Gopis
Esencialmente el Gita-Govinda es un poema erótico-amoroso. El erotismo en él está “centrado en lo físico: los encantos corporales de la mujer, el placer de la unión sexual, con todos los placeres que lo preceden, descritos por los tratados técnicos respectivos, como el Kamasutra” (Tola, 1999, p. 21). La yuxtaposición de los elementos religioso y erótico es la característica esencial de esta obra. Krisna es la personificación del amor divino y el objeto central de un movimiento religioso de marcado carácter emocional. Generalmente los poetas ponen en boca de Rada los sentimientos que quieren expresar al dios, mismos que revisten un carácter profano, sumamente erótico y feminoide. La divinidad aparece en el poema en tres distintos aspectos: como dios que toma la forma de un pastor, como objeto del amor divino y como encarnación de Vishnú.
El poema escrito por Jayadeva es muy apreciado y goza de gran prestigio en la India. La opinión de los críticos, tanto de estudiosos de la India como occidentales, son muy favorables en relación a este texto. Una de las principales autoridades en literatura sánscrita es el filólogo bengalí Sushil Kumar De, profesor en la Universidad de Dacca, quien la considera una “obra extraordinaria” y lo califica de “artística obra maestra”. De igual forma, Moriz Winternitz afirma que Jaydeva está entre los genios poéticos más grandes de la India. También Arthur Berriedale Keith, profesor de la Universidad de Edimburgo, la juzga una “obra de arte perfecta y novedosa” (Cf., Tola, 1999).
Krishna consuela
a Radha
En el ámbito latinoamericano, reconocidos estudiosos como Fernando Tola, quien fue profesor titular de Sánscrito y Filosofía de la India en la Universidad de Buenas Aires, asevera que “No es una poesía espontánea. Es más bien producto de un trabajo intelectual intenso y paciente, en que los vocablos son cuidadosamente elegidos y acoplados en vista de sus efectos musicales o de las sugerencias que provocan o recuerdos literarios que suscitan” (Tola, 1999, p. 18). Asimismo Teresa E. Rohde, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México y doctora en Historia Antigua por la Universidad de Hardvard, señala que “es uno de los textos más sensuales y exquisitos de toda la literatura hindú” (Rohde, 2002, p. 141).

Referencias bibliográficas
AMARU. Cien poemas de amor. Versión directa del sánscrito de Fernando Tola. Barcelona, Barral Editores, 1976.
BILHANA. Los cincuenta poemas del amor furtivo, traducidos del sánscrito, prologados y anotados por Óscar Pujol. Madrid, Ediciones Hiperion, 1998 (Poesía Hiperión 246).
JAYADEVA. Gita-Govinda. Los amores del dios Krishna y de la pastora Radha, traducidos del sánscrito de Fernando Tola. Madrid, Biblioteca Nueva, 1999 (Colección Taxila 5).
La India Literaria, antología, prólogo, introducciones históricas, notas y un vocabulario del hinduismo. México, Porrúa, 2002 (Sepan cuantos... 207).
PERÉS, Ramón D. Historia Universal de la Literatura. Barcelona, Editorial Ramón Sopena, 1969.
SEVILLA Rodríguez, Martín. "La poesía de Bhartrihari". Archivium. Revista de la Facultad de Filología. Universidad de Oviedo. Tomo 52-53, 2002-2003. pp. 463-501

TE PUEDE INTERESAR

EL
BHAGAVAD-GITA
SÁNSCRITO
CLÁSICO
KALIDASA
GLORIA DE LA INDIA
DRAMATURGOS DEL
SÁNSCRITO CLÁSICO

¡COMPARTIR ES EL MEJOR REGALO QUE ME PUEDES HACER!

No hay comentarios:

Publicar un comentario