domingo, 10 de agosto de 2014

INVASIONES ARIAS

Juan Manuel Pérez García
Escritor, editor y docente

Fenómeno de migración, en el cual tribus conformadas por gentes de raza blanca, nómadas y con grandes extensiones de ganado, penetraron en los valles del Indo y del Ganges, en la península del Indostán.

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Provenientes de alguna región situada al norte del mar Negro o entre este y el mar Caspio (el Cáucaso) o incluso entre el mar Caspio y China (el Turquestán Occidental), tribus conformadas por gente de raza blanca, nómadas y con grandes extensiones de ganado, penetraron en los valles del Indo y del Ganges, en lo que son ahora Pakistán y la India; así como al oeste, en los actuales países de Irán, Afganistán y parte de Turquía. Estos pueblos se dieron el nombre de «arya», que significa «noble».

Rasgos arios
Ellos pertenecieron al gran tronco lingüístico indoeuropeo, el más extenso del mundo pues ocupó la India; la parte septentrional de la media luna fértil y Turquía, en Asia, y casi toda Europa. A él pertenecen varias lenguas actuales, agrupadas en diversas ramas, entre ellas: Baltoeslávica (lituano, polaco, eslovaco, checo, esloveno, búlgaro, ruso, etc.), Germánico (inglés, alemán, danés, sueco, noruego, islandés, etc.), Itálico (latín y todas las lenguas romances que derivan de éste: portugués, español, francés, italiano, rumano, etc.), helénico (griego), indoiranio (sánscrito, singalés, bengalí, indo, sindhi, persa, kurdo, baluchi, etc.) por mencionar a las más importantes.
Un grupo de estos pueblos, llamado ario, que hablaba una lengua emparentada con la de los griegos y persas, llegó a través de los montes de Afganistán, por pasos tan famosos como el Khyber en el noroeste, y entró a la India. Aunque todavía es incierto si encontraron la civilización harapiana aún floreciente, ellos y sus aliados de las colinas parecen haber destruido lo que quedaba (Fairservis, 1964, p. 65).

Ocupación aria de la India

Estas tribus nómadas llegaron a la India dotadas de carros de guerra, presumiblemente como resultado de la revolución cultural que se llevó acabo en la región de su procedencia. En alguna parte de las vastas estepas situadas al norte del mar Negro y las altas montañas del Cáucaso, se creó una nueva arma que modificó las estrategias y los métodos en el campo de combate, tanto como lo había hecho el descubrimiento y utilización del bronce mil años antes.

Arjuna y Krishna en un carro
Hacia el 2000 a. C. fue domesticado un veloz animal: el caballo salvaje. Posteriormente en algún momento anterior a 1800 a. C., se ideó el método para utilizar al caballo para la tracción ligera especializada. Más tarde se unció a éste una pequeña plataforma asentada sobre dos grandes ruedas (éstas fueron aligeradas haciéndolas con rayos o radios, puesto que antes consistían en dos ruedas macizas y un eje) y apareció el carro de combate, tirado por uno o varios caballos y con el cual se podían desplazar velozmente.

Los arios descendieron y ocuparon la India entre el 2000 y el 1500 a. C., provenientes de una región tan alejada, que cuando al fin arribaron a la península, lo habían olvidado y supusieron que su lugar de origen era el Penjab, al sur de Persia, lugar al que llamaron «la tierra santa» o Baratavarsa. Cuando estas tribus indoeuropeas llegaron al subcontinente asiático, se encontraron con que ya estaba ocupada por pueblos australonegritas divididos en dos grandes ramas: los drávidas y los munda. Los primeros constituían la población autóctona principal y ambos tenían sus propias lenguas. En la actualidad, en algunas zonas del país, aún se siguen hablando.

Rasgos dravídicos
Estos pobladores son gente de tez oscura, con facciones finas y delineadas a semejanza de la fisonomía europea. Los arios lograron desplazar a las nativas poblaciones de toda la parte septentrional, ocupando los valles ribereños de los ríos Indo y Ganges, relegándolos hacia el sur, en la meseta del Decán.

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En esta zona la penetración no fue tan grande como para forzar al retiro de la población y la subyugaron. Los arios, gente belicosa, emplearon el carro de guerra de manera determinante. Con él pudieron desplazarse de forma más rápida que un soldado de infantería. Además, con solo dos ruedas, el carro era tan manejable como el caballo y podía cambiar de dirección con escasa dificultad. Así, un grupo de aurigas irrumpía ferozmente, atacando ya fuera en un lugar, ya en otro, sin que el enemigo pudiera detenerlos o prevenir su llegada. Con el paso del tiempo la unión entre naturales e inmigrantes fue completa en la mayor parte de la India.

No existe ningún testimonio de los primeros asentamientos que lo arios edificaron tras su llegada. Los grandes monumentos y esculturas que se conservan datan de aproximadamente un milenio después de su arribo. La razón de esto es que en su mayoría todo lo que pudieron haber erigido, esculpido o pintado se realizó en madera, un material perecedero. Esta costumbre prevaleció durante muchos siglos después de su llegada, porque se habituaron a construir fuertes a base de empalizadas, en los lugares donde provisionalmente se asentaban, a causa de su carácter nómada. Más tarde, al volverse sedentarios, su arquitectura en madera continuó por inercia y las primeras construcciones en piedra parecen imitaciones de aquellas.
Es a los artistas de la corte de la dinastía aqueménide que imperó en Persia entre los años 560 al 330 a. C. a quienes se debe el paso de la madera a la piedra en la arquitectura de la India. Su influencia se advierte, por ejemplo, en Pataliputra (hoy Patna), capital del Imperio Maurya [...] Los vestigios del palacio de dicha ciudad indican que en él se siguió el modelo de la apadana persa, sala de recepción o audiencias constituida por numerosas columnas de piedra y techumbre de madera. En Pataliputra se encontraron las bases de hasta 80 columnas, quizá de 10m de altura, que según se sabe estaban recubiertas de oro (Saber ver, 33, p. 18).

Lengua sánscrita

La lengua que hablaron estos pueblos y que se impuso como sagrado y de las clases dominantes fue el sánscrito, cuyo significado es: «perfecto». Ella ha tenido distintos alfabetos. Los más antiguos son aproximadamente del año 250 a. C., hallados en inscripciones que eran edictos del rey Asoka. Estos alfabetos son: Brahmi y Kharosthi. El primero se llama así porque a Brahma se le atribuye ser el creador de la escritura y es considerado el alfabeto más antiguo en la India, aunque no existe prueba alguna de que se llamara así antiguamente, se escribe de izquierda a derecha y constituye un sistema de transcripción fonética completamente original y que sólo existe en este país.

Texto en
devanagari
El alfabeto Kharosthi es de origen arameo-persa y su denominación proviene del nombre de un sabio: Karostha. De este sistema existen pruebas irrefutables y se escribe de derecha a izquierda. Existieron otros alfabetos que se utilizaron para escribir el sánscrito, llamados: Kucheano y Khotanés. El alfabeto que se usa actualmente es el Nagari. Éste apareció a partir del siglo VII, significa «urbana», es propio de la ciudad y también es conocida como devanagari, cuyo sentido es: «nagari divina» o «escritura de los dioses». Tiene cincuenta letras y deriva del Brahmi septentrional.

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Posterior a la llegada de la tribus arias, surge una civilización que ha sido portador de grandes descubrimientos, entre los que se encuentran el cero y el sistema decimal, clave para la numeración. Independientemente de que la cultura Maya lo descubrió y lo utilizó, el cero extendido a nivel mundial es el hindú. También en el s. V, el astrólogo Aryabhata describió el sistema solar y calculó la circunferencia de la tierra, adelantándose 1000 años antes de Copérnico.


Cabe mencionar que los arias no son el origen de toda civilización en la India, porque la cultura del Indo o de Harappa da muestra de grandes avances. Elocuentes muestras de esto son las acrópolis perfectamente trazadas, con un diseño de alcantarillado sumamente efectivo, además de que se han hallado pesas y medidas en las excavaciones hechas en ellas.

Con la presencia de los pueblos arios, dio inicio una nueva etapa en la larga historia de la India, conocida como periodo védico; época en el cual se compusieron los Vedas Samhitas, libros sagrados de origen divino, desde el punto de vista religioso hindú. Los límites cronológicos de este periodo son, aproximadamente, del año 1500 hasta el 500 a. C.

Referencias bibliográficas
"India. Su fascinante arte", Saber ver lo contemporaneo del arte, 33 (marzo-abril 1997), 7-71.
FAIRSERVIS, Walter A. India, tr. Martí Soler, México, Joaquín Mortiz, 1964 (Culturas Básicas del mundo).

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jueves, 7 de agosto de 2014

MELUHA O LA CULTURA DEL INDO

Juan Manuel Pérez García
Escritor, editor y docente

Cultura asentada en la rivera del Indo. Importantes descubrimientos la muestran como una civilización con grandes adelantos urbanísticos y arquitectónicos. Con ella empezó realmente la civilización en la india.

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En 1921 se descubrió, en el centro-noroeste de Pakistán cerca del Río Ravi (afluente del Río Indo), la ciudad de Harappa, perteneciente a la cultura que se extendió por el actual Pakistán y el norte de la India, hacia 2500 y 1700 años a.C., y que se le ha denominado con el nombre del valle donde se asentaron o con el de Meluha.

Este hallazgo se debió a un acontecimiento precedente: en 1856 en la construcción de un tendido ferroviario se encontraron, en una colina derruida, diversos objetos arqueológicos (ladrillos, sellos, glifos, etc.). Un año después en la proximidades del Río Indo, al sur de Pakistán, el arqueólogo R. D. Banerji descubrió sobre una colina los restos de una acrópolis: Mohenjo-Daro.


Varios asentamientos neolíticos demuestran que esta región fue ocupada por una o varias civilizaciones sedentarias, dedicadas a la agricultura y que disponían de casas y graneros, entre 7000 y 2000 años a. C. Recientemente se descubrieron en Cambay diversos objetos que hacen suponer que la cultura en esta zona apareció unos 7500 años antes de nuestra era (esta última datación fue elaborada a través de investigaciones por medio del carbón catorce, a pedazos de cerámica hecha en horno y objetos de piedra en forma de media luna y de cruz; de estas últimas piezas algunos arqueólogos suponen representaciones de la Diosa Madre).

Se ignoran las circunstancias del nacimiento de esta cultura, pero por los asentamientos neolíticos que antecedieron a la llamada civilización del Indo, en lugares como Mehrgarh (entre Pakistán y Afganistán) Amrí y Kot Diji (junto al Río Indo, en Pakistán) y Kalibangan (en el noroeste de la India) se explica que ésta estuviera tan avanzada, pues a mediados del s XIX, cuando se tuvo las primeras noticias de esta cultura, se pensaba surgida de la nada.

Harappa y Mohenjo-Daro

Ruinas de Harappa
La forma en que se encuentra trazada la ciudad de Harappa presenta ciertas características encontradas en otros lugares de la región: una ciudadela o acrópolis situada en una colina a 15m de altura de la ciudad y en la cual había una especie de alberca, estanque o baño (sellada para retener el agua), habitaciones que hacían las veces de granero y las casas construidas con ladrillos cocidos. La superficie que cubría la ciudad era de al menos 2.5km cuadrados.

Gran baño,
Mohenjo-Daro
Mohenjo-Daro, a 55km al sur de Harappa comparte el mismo trazo: la acrópolis sobre una colina y vestigios de diversas construcciones, entre ellas el llamado Gran Baño (11.7m de largo x 6.90m de ancho x 2.40m de profundidad), construido con ladrillos colocados muy juntos y embetunados para impedir la filtración de agua. Se llegaba a esta alberca por dos escaleras, además de que existían ocho habitaciones menores también para baño, y cuyo canal de desagüe era tan alto que se podía caminar por él sin agacharse.

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Harappa, calzada
Las casas, situadas más abajo, constaban de dos pisos, pues se descubrió la existencia de escaleras, que tal vez llevaban a un segundo nivel o a la azotea. La ciudad en su conjunto da la impresión de haber sido trazada conforme a un plan y estaba dividida por una calzada en la que desembocaban calles y callejas.

Otro importante aspecto de esta cultura es el descubrimiento de un puerto en las costas del actual Mar de Arabia, llamado Lothal y con el cual posiblemente se establecieron contactos comerciales marítimos con Mesopotamia, puesto que se han encontrado joyas y sellos de origen sumerio en las ruinas de las dos ciudades.

Puerto de Lothal

La escritura en el valle del Indo

En 1924 el Departamento de Arqueología del Gobierno de la India emprendió la primera excavación sistemática de los antiguos yacimientos de Harappa y Mohenjo-Daro, con el propósito de encontrar algún documento que pudiera dar más luz sobre esta cultura, pero desafortunadamente no se descubrió una cantidad que fuera considerable de textos referentes a ella.

Durante los últimos cincuenta años en varios lugares del valle del Indo han sido hallados sellos con signos característicos que han suscitado gran interés y que hacen suponer que la escritura apareció en esta zona en la segunda mitad del tercer milenio a. C. (entre 3000 y 2500 años). La cronología de este hecho se establece por comparación estratigráfica, con la ayuda de los hallazgos en Mesopotamia.

Actualmente se dispone de unos 250 signos que se encuentran en breves inscripciones de sellos, cerámica y tablillas de cobre, pero el lenguaje escrito de esta misteriosa cultura aún no se ha podido descifrar y tristemente parece que tampoco se conserva alguna obra literaria de gran valor. Como último dato acerca de este sistema de escritura, parece que el sentido pudiera haber sido de derecha a Izquierda.

Divinidad de Meluha
Acerca de su religión y su organización social se conoce poco, salvo que se daba atención especial a las lustraciones rituales y al culto de la tierra y a la fertilidad personificadas en una o varias deidades femeninas y en un dios que puede ser el prototipo de Shiva, dios simbolizado por el órgano sexual masculino.

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De éste último se encontró un sello en las ruinas de Mohenjo-Daro en la que se muestra colocado en posición de yoga, lleva un tocado o adorno con la forma de dos grandes cuernos que, junto con la cabeza, da la impresión de tridente, adjudicado al dios mencionado. Muestra un rostro triple: una cara al frente y las otras dos a los lados. Sobresale el ligam (el falo o pene), símbolo de la fertilidad y uno de los emblemas de Shiva. El sello además presenta diversas figuras humanas y de animales bajo el trono de la deidad, entre estas se encuentran las representaciones de dos venados, que posteriormente serían adoptados en la iconografía budista.
Mucho de la vieja civilización harapiana nos recuerda la vida moderna de la India. Una fina danzante con brazaletes; las figurillas y tallas de grandes toros cebús y los anchos cuernos del búfalo acuático; patas de barro para ollas de cocina; ¡incluso un dios de tres caras! Aquí, en el río Indo, empezó realmente la civilización india (Fairservis, 1964, p. 64).
Las excavaciones en estas antiguas ciudades proporcionaron diversos objetos con técnica artesanal, como lo son: espejos, cuchillas de afeitar, botones, hachuelas, hachas y espadas de bronce; además también se han encontrado collares, cinturones y botones redondos de cobre y esculturas de piedra, alabastro, de algo más de 25cm de altura, así como también de bronce.

El ocaso de Meluha

La fecha exacta del final de la civilización del Indo o de Meluha se desconoce, lo mismo que el pueblo que la originó y la lengua que esta hablaba, ya que su escritura, como se mencionó anteriormente, no ha sido descifrada. El momento de desaparición de esta cultura se coloca en torno a 1750 a. C., aunque no ocurrió de manera abrupta en todas partes y coincide con las invasiones de los pueblos arios. Es muy grande la tentación de atribuir el fin de la cultura del Indo después de sostener terrible batallas con ellos y de la cual estos últimos salieron victoriosos, porque en Mohenjo-Daro fueron descubiertos esqueletos con fisuras o daños por piedras, espadas o alguna otra arma. Lo cierto es que no hay pruebas suficientes para aseverar tal hecho y es posible que dicha civilización feneciera antes.

Referencias bibliográficas
«India. Su fascinante arte», Saber ver lo contemporáneo del arte, 33 (marzo-abril 1997), 7-71.
FAIRSERVIS, Walter A. India, tr. Martí Soler, México, Joaquín Mortiz, 1964 (Culturas Básicas del mundo).

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