domingo, 21 de agosto de 2011

LITERATURAS MESOPOTÁMICAS

Mesopotamia legó a la humanidad una amplia tradición literaria, que por milenios se fue alimentando de su propia visión religiosa y mítica. El conjunto de documentos escritos que han llegado a nosotros, provienen en su gran mayoría de las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal en Nínive, mismos que se han enriquecido con documentos hallados en otras importantes ciudades mesopotámicas como la Biblioteca de Sippar. Todas las obras rescatadas de la capital asiria aparecen con la siguiente inscripción, que el mismo soberano ordenó colocar:
Yo, Asurbanipal, rey de las legiones, rey de las naciones, rey de Asiria, a quien los dioses han dado oídos atentos y ojos abiertos, he leído todos los escritos que han acumulado los príncipes mis predecesores. En mi respeto por el hijo de Marduk, Nabú, dios de la inteligencia, he recogido estas tablas, las he mandado transcribir y, después de compulsarlas, las he firmado con mi nombre para conservarlas en mi palacio (Thoorens, 1977, p. 64).
Los documentos literarios de Mesopotamia se encuentran escritos en dos lenguas: el sumerio y el acadio y se clasifican en dos géneros: el épico y el lírico. La palabra épico proviene del griego ĕpos «palabra, narración, poema» y el sufijo -ikos «relativo a», por lo que debe entenderse como «relativo a la palabra, narración o poema» y comprende todas las composiciones en las que se narra por la palabra una serie de acciones realizadas por uno o varios personajes. Los principales subgéneros épicos tratados por los pueblos mesopotámicos son:
a) El mito: relata las acciones sagradas de los dioses, en relación con los orígenes o la preservación del cosmos y el hombre.
b) La epopeya: extensa composición escrita en verso que da cuenta de las aventuras o las proezas realizadas por un héroe.
Estandarte de Ur
La palabra lírico procede del latín lyricos y ésta deriva del griego lyrikos formada por lyra, instrumento musical compuesto por varias cuerdas tensas en un arco, y el sufijo -ikos «relativo a»; por lo el significado etimológico es «relativo a la lira». En la Antigüedad Clásica era muy común que la recitación de un poema fuera acompañada por música y en ocasiones con danzas. La poesía lírica es aquella que expresa los sentimientos que agitan el alma del poeta. En Mesopotamia se presentaron los siguientes subgéneros:

a) El himno: canto de alabanza a los dioses, a reyes, héroes, templos u objetos religiosos.
b) La elegía: canto donde se lamentan los grandes desastres sufridos por los pueblos mesopotámicos.
c) La disputa: debate sostenido por dos oponentes, para establecer el valor de una persona o cosa.
d) El proverbio: breve sentencia aleccionadora que encierra una dosis de sabiduría popular, mejor conocido como refrán.

Literatura sumeria

La obra sumeria más importante perteneciente al género épico es: Descenso de Inanna al mundo inferior, mito donde se relata cómo esta divinidad, vinculada con la fertilidad y la guerra, desciende al inframundo gobernado por su hermana Ereshkigal. Ahí es humillada por ésta, quien ordena sea despojada de todas sus vestiduras y joyas, al trasponer las siete puertas que dividen al mundo de los muertos, hasta presentarse desnuda en una sala ante su hermana y los jueces del inframundo, donde finalmente perece y su cuerpo es colgado en una estaca. La muerte de Inanna trae grandes consecuencias sobre los ritmos de la naturaleza, por ello su fiel sirviente Ninshubur acude con los dioses, para poder recuperar su cuerpo y darle nuevamente vida.
Huwawa
Respecto a la epopeya se destacan cinco poemas sumerios centrados en la figura de Gilgamesh, el legendario monarca de Uruk, y que constituyeron la materia prima para la elaboración de la magna epopeya protagonizada por este mismo personaje, los cuales son: Gilgamesh y Agga de Kish, Gilgamesh y el País de los Vivientes, Gilgamesh y el Toro Celeste, La muerte de Gilgamesh y Gilgamesh, Enkidu y el mundo inferior. De todos ellos sólo el primero no tuvo repercusión alguna en la temática argumental del definitivo poema de la versión ninivita hallada en la Biblioteca de Asurbanipal.
Dentro del género épico se pueden también mencionar otros importantes mitos como: Enki y Ninhursag, Enlil y Ninlil, El mito del diluvio, Noviazgo, matrimonio y luna de miel de Inanna y Dumuzi, El sueño de Dumuzi e Inanna y Sukalletuda. En lo que respecta a la epopeya, además del ciclo de Gigamesh, la literatura sumeria cuenta con otros dos ciclos, centrados en Enmerkar y Lugalbanda, dos reyes pertenecientes a la primera dinastía de Uruk y predecesores de Gilgamesh. Dos obras componen el ciclo de Enmerkar: Enmerkar y el señor de Aratta y Enmerkar y Enshukeshdanna. De igual forma dos obras componen el ciclo de Lugalbanda: Lugalbanda y Enmerkar y Lugalbanda y el monte Hurrum.
Las obras sumerias que sobresalen dentro del género lírico son dos himnos: “Himno de amor a Shusin” y “Canto de amor al rey Shusin”, composiciones dedicadas a un monarca perteneciente al período Neosumerio y que formaban parte de los ritos de celebración del zagmu o Año Nuevo. Otro texto de gran valor es: Lamentación por la destrucción de Ur elegía donde se llora la ruina de esta ciudad por el ejército elamita y que causó el fin de esta civilización; otra obra destacada dentro de este mismo subgénero es: El justo sufriente, poema que habla sobre los sufrimientos del hombre, sus causas y sus remedios.
Dama de Warka
De igual importancia son: Disputa entre el ganado y el grano, Disputa entre el verano y el invierno, Disputa entre la piqueta y el arado, Disputa entre la plata y el cobre y Disputa entre el molino y la piedra obras en las que por medio del debate se establece la importancia de una persona u objeto, mismos que en ocasiones cuentan con un trasfondo religioso y social. Sin lugar a dudas la mayor cantidad de obras que se conservan de la literatura sumeria, son los himnos dedicados a sus principales divinidades: An, Enlil, Enki, Nanna, Sin e Inanna. Finalmente, no podemos dejar de mencionar los proverbios, los cuales están dotados de universalidad, ya que dan cuenta de situaciones comunes a todos los hombres (Cf. Lara, 1988).

Literatura acadia

Los textos acadios que se escribieron en Babilonia durante el período amorreo, constituye, sin lugar a dudas, la Edad de Oro de la literatura mesopotámica; misma que se caracteriza por una profunda visión religiosa (Lara, 1990, p. XXXVIII). Los autores babilonios, en su mayoría anónimos, recogieron la rica literatura sumeria, la dotaron de una forma poética y comenzaron a fijar su definitivo contenido y expresión.
Las obras de mayor trascendencia pertenecen al género épico y se pueden mencionar varios mitos, entre ellos el más significativo es: Enuma Elish o Poema de la creación, cosmogonía y teogonía donde se exalta la preeminencia del dios babilónico Marduk sobre las demás divinidades, ya que narra cual es el origen de los dioses y cómo, tras vencer a Tiamat «El mar» principio cósmico concebido como monstruo, Marduk crea y modela el cielo y la tierra con el cuerpo desmembrado de su oponente. Una vez creado el mundo, este mismo dios hace al hombre con el único propósito de adorar a los dioses.
Ninurta matando al pájaro Anzu
Otros mitos importantes de la literatura acadia son: Poema de Saltu y Agushaya, Mito de Etana, Mito del Pájaro Anzu, Mito de Atramhasis, El mito de Adapa, El mito de Nergal y Ereshkigal y Mito de Erra. En lo que respecta al subgénero de la epopeya dos son las obras que se destacan: La leyenda de Sargón, poema donde se relatan los peligros que tuvo que pasar este monarca en su infancia, la forma en que ascendió al trono de Acad con ayuda de la diosa Ishtar, forma acadia de Inanna, y cómo conquistó a los sumerios y a otros pueblos para fundar su imperio. Esta composición es el texto más antiguo que alberga el arquetipo del “Niño expósito”, mismo que encontramos en los mitos griegos de Edipo y Perseo, en el mito latino de Rómulo y Remo, pero particularmente en el relato bíblico de Moisés.
Gilgamesh
El otro texto, de mucha mayor relevancia que el anterior, es La epopeya de Gilgamesh. La versión que conocemos de este famoso poema mesopotámico es la hallada en la Biblioteca de Asurbanipal, compuesta por doce tablillas. En ellas se narran las grandes aventuras y proezas logradas por Gilgamesh, rey de Uruk e hijo de la diosa Ninsun. Al inicio del texto se le muestra como a un tirano, por lo cual los dioses deciden crear a Enkidu, otro hombre con la misma fuerza para contener su poder. Los dos personajes se enfrentan y tras una encarnizada lucha terminan entablando amistad. Ambos héroes deciden emprender grandes aventuras, de las cuales salen victoriosos. Esto molesta a los dioses, quienes deciden que Enkidu muera. Tras el fallecimiento de su compañero y amigo, Gilgamesh sale en busca de la inmortalidad. “Sus aventuras están inmersas dentro de una riqueza temática de contenido universal: amor, amistad, pecado, mal, concepción de la muerte, inmortalidad, resignación, tratados, todos estos aspectos con gran altura épica” (Lara, 1990, p. XLIV).
En el género lírico la literatura acadia cuenta con un gran número de himnos dedicados a las divinidades de mayor importancia: Marduk, Enlil, Sin, Shamash e Ishtar. También fueron cultivadas las disputas, entre las cuales se pueden mencionar: Disputa de la palma y el tamarisco, Disputa del sauce y el laurel, Disputa del buey y el caballo, Disputa del perro y el zorro y Disputa de Nidaba y el trigo. Como ejemplo de la poesía sapiencial se encuentran: Diálogo entre el señor y el siervo y Teodicea babilónica
En Mesopotamia fue donde se creó la escritura, una de las invenciones más significativas en la historia de la humanidad. Con el sistema cuneiforme que ellos mismos crearon, fijaron en barro las evidencias de todos aquellos relatos míticos y legendarios que se habían conservado en la memoria de generación en generación y perpetuaron todas aquellas emociones que como seres humanos habían experimentado. La literatura mesopotámica es el sustrato prístino de importantes arquetipos de la literatura universal y “se dirigió casi exclusivamente hacia Occidente, hasta el punto de que nos asiste el derecho de [reivindicarla] como origen de la nuestra, a pesar de que ni siquiera conocemos la profundidad de los vínculos que enlazan la segunda con la primera” (Thoorens, 1977, p. 34).
Con el propósito de que puedas profundizar más sobre el tema, coloco los siguientes enlaces, los cuales te permitirán acceder a una muy completa colección de libros y ensayos sobre la historia, cultura y literatura de la Antigua Mesopotamia:

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Referencias bibliográficas
LARA PEINADO, Federico (comp.). Himnos sumerios. Madrid, Tecnos, 1988 (Clásicos del pensamiento 50).
LARA PEINADO, Federico (comp.). Himnos babilónicos. Madrid, Tecnos, 1990 (Clásicos del pensamiento 70).
THOORENS, León. De Sumer a la Grecia Clásica. Mesopotamia, Egipto, Palestina, Persia, Grecia, tr. J. A. Fontanilla. México, Daimon, 1977 (Historia universal de la literatura).

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